De la fiebre y otras excusas

Procrastination es una palabra en inglés para la cual nunca encuentro la traducción en español. No es exactamente hacer el vago, ni tener pereza. Es más un ir dejando para luego lo que se tiene que hacer hasta que eventualmente nunca se termina haciendo. Todos estamos familiarizados con este modus operandi creo yo. La cosa es que soy buena en esto de “procrastinar” y, de esos hábitos que uno va adquiriendo con los años de estudio en la universidad, soy buena también en dejar las cosas para último momento. En este caso estoy tarde con un articulo que tenía que entregar… hoy. Ya de por sí me está costando escribirlo, pero resulta que hoy me atrapó algún tipo de infección de estas que no tienen nada mejor que hacer y me dio fiebre. En mi cerebro sólo hay plastilina y tambores. Lo gracioso es que ayer fui al doctor, para el típico chequeo anual que tenía que haberme hecho hace más de un año, así que en este caso se puede llamar ¿bi-anual? ¿Cómo se dice eso? Esa es la cuestión, no puedo pensar. Creo que es una mala jugada de Murphy. Ayer la doctora me dijo que estaba todo bien (aunque le pregunté varias veces si estaba segura de su pronóstico) y el virus este maldito se me metio a la cartera seguramente cuando salía de la consulta. Así que hoy he pasado la tarde odiando a la humanidad, encontrando nueva música, tomando té y sentada frente a la computadora buscando palabras para terminar este encargo. Por lo pronto he logrado quitar una preposición y añadir una coma.

También estoy leyendo un artículo que te da consejos para dejar de “procrastinar”. A ver si después de leerlo, de escribir este post, de ver videos en youtube, y de tomar más pastillas, termino este escrito que es para…. hoy. Y hoy ya mismo se termina.

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