Serie – Bar de paredes naranja

# 3

Un bar de paredes naranja. En mi mano la cerveza se está calentando y eso siempre está mal. Las papas fritas se enfrían y desde mi silla la saliva las añora como si fueran un romance del pasado. Me levanto, cojo una y me lamo el aceite que sobra en mis dedos. El aceite sabe bien, como a algo que fue frito ahí antes que las papas. Vuelvo a mi silla y la añoranza regresa inmediatamente. ¡Quiero más papas fritas!

Sí, siempre me ha gustado lamerme los dedos… y los platos también. Cuando hay visitas en la casa tengo que entrar a la despensa y lamer los platos en secreto. Será porque es secreto y está mal hacerlo que sabe tan bien lamerlos. Mi mamá ha desistido en su intento de corregirme. La verdad es que he intentado dejar el hábito. Ahora sólo limpio el plato con los dedos y luego me lamo los dedos. Soy muy elegante. Utilizo sólo uno.

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The licking of the dish

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Taking the licking to extreme situations: licking the chips off the finger, even in the middle of nowhere