La pared en el camino (también llamada burocracia, intermediario o tercero)

Bajo el estatuto 4.5, los artículos 1.11 a, b, c y finalmente el artículo 15.8.666 en el que se estipula que el uso del cual trata la presente, se requiere al referido en el objeto de la mención en esta acta remitido, que hiciere a bien mantener en nulo estado su ánimo de tal forma hasta que el consiguiente procedimiento entrase en vigor y fuera puesto de esta manera en marcha el trámite mencionado y sobre el cual yacen las bases de dicho proyecto, en tanto que el recurso de este depende enteramente de la palabra, decisión y aprobación de una única persona, que de aquí en adelante se llamará EL JEFE , el o la cual estará disponible en ningún momento del día a lo largo del año y el o la cual no se hará responsable del inevitable traspaso de los límites psíquico-temporales dentro de los cuales se ha determinado el plazo para el desarrollo afirmativo de dicho esfuerzo conjunto, lo cual trasgrede el anteriormente mencionado artículo 15.8.666, pero a desconocimiento del cual ahora llamaremos OBJETO GENTE al cual se dirige la presente, este puede y será obviado y por medio de sujeto, verbo y predicado, evitado a toda costa, ya que a bien hubiere sido previamente comprendido el texto en cuestión por ambas partes involucradas y aquí mencionadas, el trabajo consignado se deberá llevar a cabo como aquí ha sido estipulado.

Firman los eternamente comprometidos a cumplir con susodicha encomienda,

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Objeto Gente

Enmienda no enmendada: El OBJETO GENTE prefiere ser llamado Ser Humano, pero dicha exigencia requiere que su tiempo y trabajo sea respetado, y esa cuestión supone un ahorro de esfuerzo y dinero que aquel al que llamamos Sistema del Orden Mundial, toma a bien propio no acatar.

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El ciempiés

Las letras son figuritas, una junto a otras, formando un gusano, el cual tiene sentido según en la tierra por la que se arrastre, la suciedad que lleve consigo, y aquello de lo que se alimente. La misma suciedad. La misma comida de uno. El mismo suelo. La misma tierra. De la misma manera todo se arrastra. Él y nosotros. Nosotros y él. Con él. Gusanos. Ciempiés desagradables con sus diez mil quinientas insoportables patitas. Sabiéndose dueño del camino porque ocupa todo el camino, lo alcanza todo, toca todo, mete mano en todo, hasta el fondo y con maldad. Que asco de ciempiés. Quiero matarlo, partirlo en dos, y ver con rabia como ambas partes, divididas desde el centro, viven por sí solas, se regeneran y vuelven a poblar el camino, ahora en ambos sentidos. Egoístas, egotistas, egocentristas, milvecesegoístas…… chcchcchcchcchcch……. Insoportable. Imparable. Invencible. Hasta el grito generado por su misma apariencia asquerosa y ególatras. Seca y cruel. Pero inocente. Su culpa no es más que su fealdad. Su pecado es ser feo. Ser feo como él mismo. Él es la definición de feo. Feo con sus escamas crujientes, sus ojos sin pupilas, sus patas puntiagudas como sus pensamientos, sus miedos oscuros y gravitacionales. Su fealdad atrae miradas. No verlo es imposible. A pesar de su deseo de invisibilidad. Hay que verlo. Hay que mirar a la fealdad cuando pasa frente a uno. Hay que verla, hacerle muecas, señalarla con el dedo, gritar con pánico, hacer arcadas, vomitar todo lo que uno lleva adentro. Vomitar sobre él.

¿Será que si sonrío la gente no notará mi pena? Ese caparazón facial. La mueca mostrando los dientes, congelada, intentando no delatar con los ojos. Poniendo los ojos en blanco, viendo al vacío, y saludando a todos con exagerada amabilidad. El resultado no puede ser malo, porque la amabilidad es una sutil forma de vivir en la que uno no traspasa el límite ni la sensibilidad ajena. Es una forma diplomática de vivir. Diplomacia. Todos los días. Sonreír, saludar, agradecer, despedirse. Sonreír, saludar, agradecer, despedirse. Sonreír, saludar, agradecer, despedirse. Rutina diplomática de amabilidad. Modus operandi cinequanon. Una forma automática de pasar por la vida sin molestar a nadie, y posiblemente, generando un mejor respuesta que si se utilizara un método opuesto, grosero, serio.

Chcchcchcchcchcchcchcchcchcchcchcchc………….

20140708-195708-71828065.jpgAsquerosa la idea del sonido que genera su andar apresurado y maligno. Cada paso ensimismado, atemorizado, rabioso, y cruel. Pisa y nace la maldad. Pisa y se parte el suelo, se rompen las ramas, aparece un sarpullido rojizo y sangrante. No sangra a borbotones, sangra con lentitud. De la herida generada por el rascado inevitable y furioso salen vetas de color bermellón. Supuran cual sudor. Cual lágrimas contenidas. Al sarpullido lo cubre una delicada capa de pus viscoso, del mismo color que una oficina gubernamental, del mismo color que está pintada esa celda en esa cárcel, sobre cuyas paredes alguien alguna vez empezó a escribir un poema que no terminó. Alguien detuvo su puño en medio de la palabra “exis….”. En medio de la frase “el bastón que encuentro en tu mano ayuda a cruzar los puentes de hielo cuya exis…”.

(Me pica adentro, entre la piel y la carne. Me metieron dos agujas en las amígdalas. Otras agujas alrededor del pupo.) El pupo conecta mi existencia con la de ese señor que pasa caminando y al que veo pasar con mirada inerte. Es un robot. Yo lo veo. Él ve el infinito. Al infinito. A la pared. Al techo que casi topa con su cabeza. Con el que camina. Su casa cárcel. Sigue caminando el señor de mirada hueca. Sigue con sus cien pies. Sigo caminando en un camino ajeno. Procuraré no ver-me al espejo para no ver-te más. Perfume caduco e insípido. Nadie se cree tu sonrisa negra. Hemos de dejar de insistir y seguir. Tal vez más adelante te vea, te parta con una pala, y deje que te multipliques. El mundo no está lo suficientemente lleno de mugre.