El gatito de mi jardín

Hay un gato negro que vive en mi jardín. Tiene la boquita blanca, las patitas blancas y la panza blanca. Es el gato de alguno de los vecinos, supongo, pero le ha dado por adueñarse del patio de mi casa. Como nosotros usamos poco ese espacio creo que el gato ha visto a bien suyo hacerse con este pedazo de terreno y se pasa el día durmiendo ahí hasta que viene la lluvia y el gato se esfuma, así, ¡PUF! Todos en casa le hemos cogido cariño y desde las ventanas le vemos a veces dormitar en mitad del jardín o guarecerse en una de las varias guaridas que ha hecho entre los helechos. “Qué lindo gatito”, decimos. Cada que el gato aparece alguien grita, “El gatito está abajo, ¡vengan a verle!” a lo que le sigue un suspiro.

Ayer me contaron que el gatito saltó por los cielos cual acróbata ruso, y de un solo zarpaso atrapó un pajarito y se lo llevó a una de sus guaridas, donde yo calculo se lo comió con un poquito de perejil mientras lo desplumaba elegantemente. Estoy segura que es un gatito muy elegante.

Ahora lo vi durmiendo y grité emocionada, “¡Vengan a ver al gatito!. Al parecer al resto de miembros de la casa no les hace gracia tener un asesino suelto en el jardín. Mi mamá dijo, ” Ya no me gusta ese gato” y es que ella se preocupa cada mañana de cambiar el agua del macetero donde se bañan los pajaritos y de dejarles semillas y cosas para que coman. Mi papá replicó, “voy a poner una cerca electrificada”. A él también le gustan los pajaritos.

A mi sí me dan pena estos pobrecitos emplumados que están perdiendo sus vidas a manos de este felino bicolor (no se si deba decir bicolor porque el blanco es la suma de todos los colores y negro es la ausencia de luz, ¿blanco y negro se consideran colores?) En fin. Si que me apenan los pajaritos y aunque me sigue pareciendo tierno el gato, ahora me asusto un poco cuando lo llamo a la distancia para que sea mi amigo y me regresa a ver con sus ojos verdes transparentes sin pestañear. “Mierda….. perdone usted señor por haberle despertado, no era mi intención.”  Me volteo y me voy un poquito acojonada.

Hay una mafia en mi jardín y ahí el único que manda es el gato y no creo que le importen las amenazas de una cerca electrificada que puede convertirlo instantáneamente en barbacoa.

Gatito visto desde la ventana de mi cuarto

close-up de la mirada asesina del minino

la realidad

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