Las piernas en el pantalón

Un día, sin mucha filosofía,
empecé a notar mis piernas.
Reflejadas en el espejo
Largiruchas y peludas.
Noté cómo llenaban mis pantalones.
No como antes.
Los llenaban con intención.

Noté por comentarios verdes
que el trasero era algo especial.
Qué eso significaba algo.
Mis piernas y mi trasero se unían en sintonía
para sacarme de la niñez.

Entre adolescentes chillonas
Juntábamos las piernas
Comparábamos su volumen y forma.
Intentando identificarnos mujeres
sobresalir de entre el mar de piernas que crecían
Con inocencia y picardía.

Fue sorpresivo
La forma de la ropa en el cuerpo
La forma del cuerpo en el espejo
Su reflejo en las miradas
Su uso en el juego
Su efecto en la mente

El cuerpo fue el cambio
La entrada súbita a la seriedad
Al darse cuenta
Al juego serio
Al no retorno.

Noté pechos
Cláviculas
Caderas
Hombros
Espalda
Todo se suavizaba
Se curvilineaba
Se dibujada tímidamente.
Tenía un sentido.

Recuerdo estar sentada
El recorrido del bus de la tarde
Junto a mí un niño
Que ya no era niño.
La conversación fluía sobre risas
Éramos los últimos
Minutos antes de bajarse
Puso su mano sobre mi pierna
Sentí enrojecer
Enmudecer
Entumecer
Aturdecer
Amanecer.

Lo sentí todo
Y lo supe
Mis piernas no eran las de antes
Nunca más lo serían.

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